En la vida hay de todo, hay cosas que te ayudan y otras que
te lo ponen difícil, cosas que te allanan el camino y otras que te lo llenan de
piedras, cosas que te hacen sonreír y otras que te hacen contener las lágrimas,
cosas que te suavizan las caídas y otras que te dejan caer sin más.
Hay cosas que te anulan, que te bloquean, que poco a poco te
van pudriendo por dentro, que se apoderan de tu luz, que te roban todo aquello
que eres, que te hacen doblegarte, que te colapsan, que dejan tu mirada vacía, que
te hierven la sangre, que te quitan la esperanza y la ilusión.
Hay cosas que te liberan, que te hacen sonreír, que te
llenan de luz y energía, que te inspiran, que no dejan de aportarte sueños, que
te transportan allá donde deseas estar, que iluminan tu mirada, que agrandan tu
corazón, que te impulsan, que te hacen sentir arropada, que te sostienen, que
te dan alas.
Puedes estar abandonado con la mente perdida o sentirte
perdidamente enamorado, puedes quejarte continuamente o buscar soluciones,
puedes pensar en lo que no tienes o dar las gracias por lo que disfrutas,
puedes aislarte del mundo o pedir a gritos ayuda, puedes guiarte por pensamientos
absurdos y fugaces de tu cabeza o dejar que las genialidades que la vida hace
cruzar en tu camino te encaucen, puedes escribir sin sentido o vivir
intensamente cada palabra.
Hay cosas que te muestran lo que eres, pero recuerda, lo que
realmente te define es lo que quieres ser, eres tu quien escribe su propia
historia.