domingo, 12 de abril de 2009

Recuerdos...

Un viaje nuevo pero con esencia del pasado, al mismo país pero a la vez tan diferente, risas, anécdotas, lugares y mucha, mucha nostalgia, tantos recuerdos que se agolpan en mi mente surgiendo a cada paso, en cada esquina, con cada olor, en fin todo sobrevolando por mi cabeza
Otro nuevo viaje para apuntar en mi calendario, con nuevos acompañantes que se merecen el poder escribirles algo en este pequeño momento, porque no se viaja todos los días, ni se hace de GPS, ni siquiera se "actua" de guia turística muy amenudo, por eso, gracias por estos 4 días :D

Porque se hace todo tan cotidiano que acabas por dejar de pensar en los buenos momentos, en esos dos magníficos años, en los que empecé a perder parte de mi timidez, en los que me encontré con un montón de nuevos brazos abiertos esperando que llegara cada mañana, con los que compartí tantas horas y tantos momentos: esas carreras por los pasillos, tantas subidas y bajadas por las escaleras, los nervios de los últimos minutos antes de los exámenes, las risas entre clase y clase, las llamadas desde los balcones, nuestras insuperables actuaciones de LOS PACOS, etc., etc.
Dos años de los que me llevo muchísimas cosas, pero sobre todo el haber conocido a personas maravillosas =D
Creo que algunos ya sabrán de lo que hablo, pero para los demás que estén un poco despistados, estoy hablando de mi paso por el Gaona, pero en concreto del inolvidable e irrepetible:

¡¡VIAJE A ITALIA DE 1º DE BACHILLERATO!!

Tengo que dar tanto las gracias, tengo que estar tan orgullosa de haberlos conocido, tengo que agradecer ese viaje inolvidable con todos y cada uno de ellos, tengo que guardar tantos recuerdos irremplazables de nuestro instituto en ese rincón de mi cabeza dedicado exclusivamente a buenos y bellos recuerdos, y tengo que soñar con que algún día me los volveré a encontrar, juntos o por separado lo mismo me da, porque por una vez derramé lágrimas de alegría, de ilusión, de recuerdos imborrables…

miércoles, 25 de marzo de 2009

~ { Prisión } ~


Lo siento, he fallado, he vuelto a caer…
Me he vuelto a esconder entre lágrimas de papel, me acorralo de nuevo en esa pequeña esquina oscura y fría de esa prisión que cree solo para mi, cierro la enorme y pesada puerta de la desesperación, y tiro la llave en la alcantarilla del olvido.

Las fuerzas me abandonan hoy definitivamente, después de avisar con antelación, la esperanza pasa a un segundo plano, y las quejas vuelven a aflorar.
Sintiendo la angustia en todo mi ser, me pregunto tantas cosas que no sé responder, mire donde mire veo dolor, tristeza y pesar, en esta prisión queda poco sitio para lo demás.

La rabia me susurra al oído que todo va mal, me incita a verlo todo peor de lo que está, me inhabilita a hacer algo más pues supone que saldrá mal.
La locura me quita todo contacto con la realidad porque sabe que puede hacerme volar, que puede evadirme de la soledad, porque supone que sin ella no sabré alcanzar la rendija hacia la libertad.
Mi mente no me deja dormir, me hace dar vueltas y vueltas en la cama, me levanta a intervalos elegidos a su parecer, hace que sienta frío y calor al mismo tiempo, no me deja levantarme temprano por las mañanas pues cree que la luz del sol puede sobrecargarla con su esplendor.
Por ellas mismas se bastan para crear la prisión, pero en su conjunto confunden a mi razón, invaden mi cuerpo con ansias de poder, con garras de uñas afiladas que usan sin control, dominando su acción y evitando todo movimiento, lo acomodan en su sillón y un rey hacen de el.
Sé que hoy escogí el camino más fácil (las quejas) pero es lo que ahora mismo necesito sacar, ya habrá tiempo mañana para razonar, para poder buscar una solución…

jueves, 19 de marzo de 2009


Desde el comienzo de nuestra razón sabemos que hay muchos tipos de personas, según muchos factores se podrían diferenciar en “buenas y malas”, aunque evidentemente hay muchos otros.
Hoy me centraré en unas: las personas que tienen más cara que espalda (por llamarles de alguna manera que podamos entendernos).
¿Cómo definirlas de una forma “correcta” sin llegar a ser despectiva? No creo que merezca la pena ni intentarlo, porque ni siquiera esas personas sentirían el interés de ser consecuentes con sus actos.
Se supone que te educan para que algún día llegues a ser buena persona, para poder valorar las cosas como son, para que tengas personalidad y no te dejes pisotear, en fin para tantas cosas que puede que después se acaben quedando en solo un proyecto…
Pero hoy quería hablar de ese tipo de personas que no apechugan con sus decisiones, que no se hacen cargo de sus obligaciones, que por supuesto esperan siempre todo y más de los demás sin dar nada a cambio, y que en la mínima oportunidad que tienen dejan que los demás tengan que hacerse cargo de su falta de responsabilidad.
No sé si algún día llegaré a comprender esa actitud, no creo que se pueda justificar ni tampoco veo respuesta a esa forma de actuar. Espero, deseo y creo que en este mundo de locos todavía exista algo por lo que luchar, personas que merezca la pena conocer (y que las otras se vayan haciendo cada vez más minoría), y que no se extinga la esperanza…

miércoles, 18 de marzo de 2009

domingo, 8 de marzo de 2009



"es más fácil sonreir que explicar porque estas triste"

Volviendo

Hace algún tiempo que empecé esta locura, este sistema drástico, en el que suprimo casi totalmente el usar la cabeza para nada más que para las necesidades básicas, supongo que tiene sus cosas malas y sus cosas buenas, como todo en la vida….
Hace unos días que me noto diferente, puede que sea un tropezón al subir la escalera demasiado rápido, otra vez volví a olvidar que todo tiene su tiempo de adaptación y que no se puede hacer todo a la bulla y corriendo.
Últimamente mi memoria está fallando poco a poco, puede que sean tonterías mías o que el poco uso de la mente este atrofiándomela. Se supone que son cosas que pasan, eso de no acordarte de donde guardaste las cosas, lo que hiciste el día anterior, olvidarte de lo que te preguntan, cosas así, pero tengo la sensación de que esto no me hubiera pasado si siguiera ejercitando la mente, pero para eso están los juegos de la NDs xD
Hoy ha vuelto a ser uno de esos días en los que ya no puedo más, en los que aunque me agote físicamente hasta que no pueda con mi cuerpo, no me puedo quitar la sensación de vacío, de tristeza, de incertidumbre…
Uno de esos días en los que no puedes aguantar las ganas de llorar, se te saltan las lágrimas por cualquier tontería, y de los que evitas a toda costa que se vuelvan a repetir. Aun así no puedes evitar volver a sentirte culpable, decepcionada y muy asustada.
Pero llegas a casa, te tumbas en la cama, reventada, y no derramas ni una lágrima, ¿para qué? ¿Por qué? ¿Qué sentido tiene que me hinche de llorar? ¿Soluciono algo así? ¿Hago que mi vida mejore gracias a ello? NO
Entonces acabas por replantearte las cosas de nuevo, dándole otra perspectiva, gracias a esas influencias positivas que te cambian el ambiente y hacen posible sacar el lado positivo :P.
Piensas en cuanto tiempo pasó desde la última vez, te sorprendes del transcurso y esperas que la siguiente tarde mucho más. Porque ahora estás preparada para ello, mentalizada, te conoces más y mejor, sabes cuáles son tus puntos débiles, tus límites, tus defectos, y por ello sabes atajarlos cuanto antes. Así entras en una nueva rutina, en la que deseas que todo vaya a mejor, ¿suficiente tiempo en el fondo como para averiguar lo que de verdad importa y poder sacarle paartido, no crees?

jueves, 19 de febrero de 2009

martes, 10 de febrero de 2009

Domingo memorable...

Este pasado domingo es digno de recordar...
Llegó la hora de enfrentarnos a la temida naturaleza, en concreto, a nuestro enorme y traicionero océano. Allí donde habitan extrañas criaturas, donde cualquier cambio de corriente te puede arrastrar, del que no existe dominio alguno y en el que queda mucho por explorar. Nos tocó la hora...
Una extraña mañana de domingo, soleada pero con bastante viento de levante o poniente qué sé yo! te levantas con la incertidumbre de no saber que te va a ocurrir dentro de unas pocas horas, con la clara convicción de que esa misma mañana vas a saber dónde te has metido al hacer el curso de socorrista, y con muchísimas ganas de quedarte en casa.
Pero hay que apechugar con las decisiones que se toman, así que apareces en Federación con una tímida sonrisa de cortesía (aunque por dentro sigas pensando lo mismo: ¿quién me mandaría a mi?), dispuesta hacer lo que te manden.
Llegamos a la playa, hora: entre las 10:30 y las 11 de la mañana, temperatura ambiente: menos de 10º, temperatura del agua: de 0 a -1º, suerte que tienes el neopreno prestado que te cubre la mayoría del cuerpo (sufres viendo a los que no pudieron conseguir uno), lástima no tener cubiertas manos y pies pues serán los protagonistas de toda la mañana...
Primero unas carreritas para entrar en "calor" (o eso nos dieron a entender), en las cuales todo empieza a cambiar. Al contacto de tus extremidades con el agua todo se vuelve negro, los pies parecen bloques de hielo y cada cosa que pisan es como una agujita pinchándote, salpicas esa agüita fresquita de la orilla pensando que contra antes te mojes mejor (o eso nos querían hacer pensar), pero lo peor estaba por llegar...
Te paras para escuchar la explicación de lo que hay que hacer a continuación, un tímido temblor empieza a recorrer todo tu cuerpo, respiras hondo y te engañas diciéndote que pronto habrá acabado todo (que ilusa).
De nuevo toca volver al agua, pero esta vez de lleno, coges aletas, gafas y la lata de rescate, quedas con tu compañero para que él haga la ida y tú la vuelta (¿a dónde? aun no lo sabía). Tu compi empieza a nadar mar adentro, tú te agarras a su lata y le ayudas dando pies, el agua empieza a empapar todo el neopreno, ya no te sientes ni manos ni pies, maldices en qué hora se te ocurrió meter la cabeza en el agua, pero aun así continuas ayudando y dando ánimos a tu compi (aunque no sepamos donde leches se va a parar la moto acuática indicándonos el final de la ida). Cambio! te toca remolcar, intentas nadar a crol pero es físicamente congelante para tu cara, así que decides ir a espalda (aunque ahora lo que sufra sea tu nuca), ahora sientes claramente la fuerza del viento que te desplaza varios metros de tu llegada en el punto de orilla, pero con la ayuda de tus aletas, de el ánimo de tu compi y de las ganas de acabar, terminas llegando y sales del agua. Otro error más, llegas primera por tus ansias de acabar, lo que conlleva tener que esperar al resto de compis fuera del agua, de pie, a la intemperie y con un tembleque que va en aumento recorriéndote el cuerpo (por lo que vuelves a preguntarte: ¿qué hago aquí?).

Vuelves a caer en el error, al pensar que ya no puedes pasar más frío, aun quedan los ejercicios constructivos, y los llamo así porque como dice la frase 'de los errores se aprende' (y así lo pensaba también nuestro instructor). Tocaba el último asalto, no por ello menos duro.
Con los puestos asignados (líder, víctimas, socorristas de agua y de tierra), llegó la hora de convertirnos en "auténticos socorristas", gracias a una buena organización, ganas de terminar y con muy buena voluntad de parte de todos, "sólo" (que creo que para ninguno fueron pocos) tuvimos que hacer tres rescates múltiples, en los que uno de ellos fui líder y en los otros dos restantes fui la víctima con lesiones cervicales (donde tuve la oportunidad de descubrir lo que se siente cuando se te congela todo el cerebro).
Después de esto, creo que os podéis hacer una vaga idea de cómo terminó todo. Tras dos o tres horas metidos en ese congelador, salimos sin sensibilidad en nariz, orejas, manos y pies, con unos tembleques que ya parecían convulsiones, y yo especialmente con una presión congelante en el cráneo.
Pero ¡PORFIN HABIA ACABADO TODO!
Ya solo quedaba despedirse de la gente con un simple movimiento de cabeza y tu sonrisa de dientes tiritando (lo siento mis convulsiones no daban para mas), con locura desbordante por volver a casa y darte tu duchita de agua caliente, para ver si era posible ¡¡volver a sentir tus extremidades y poder andar sin temblar!! Qué bien me sentó :D
Ahora solo queda por decir algunas cositas.
Fue una experiencia nueva (de esas que no se olvidan), donde mis conceptos de FRIO y DOLOR cambiaron rotundamente, en la cual aprendimos cosas básicas que nos ayudaran en nuestro futuro de socorristas, donde acepté definitivamente las advertencias de quienes me decían que ya no miraría ni disfrutaría el agua de la misma forma, y por último de la que sin duda tengo que estar orgullosa.

martes, 3 de febrero de 2009


Ya estaba cansada de tanta sensiblería, desde ahora y hasta dentro de un tiempo no quiero volver a oír hablar sobre los príncipes de sonrisa fácil y mirada penetrante.
Esos personajes que aparecen de la noche a la mañana, con muchas palabras en la boca y pocas ganas de guardarlas, con ases bajo la manga pero sin solucionar nada, con promesas prometedoras y deseos imposibles…
Porque cada uno tiene sus límites y yo los llegué a rozar demasiado, porque cuando menos te lo esperas vuelves a caer en lo mismo. Son amores cobardes que no pueden acabar bien. Y si de verdad crees que puedes cambiarlo, te digo de antemano que vas muy mal encaminad@.
En estos tiempos que corren, en los que el amor es un camino inhóspito y difícil de recorrer, en los que puede pasar de todo (incluso que se produzca un tornado en pleno centro de Málaga :S), en fin en este mundo de locos…


Hay que saber guardar la cordura y la compostura, centrar tus esfuerzos en cosas que valen la pena y dejar a un lado los malos pensamientos, los recuerdos dolorosos o incluso las lágrimas mal derramadas…
En definitiva, sigo por mi camino haciendo caso omiso a las advertencias de peligro en cada esquina, porque ahora he logrado mantenerme en mi idea, sin flaquear demasiado con mis fantasías y sabiendo que con un poco de fuerza de voluntad y coraje se puede lograr todo lo que una se propone.
Hay mucho más que esto, solo vemos una parte de lo que nos rodea pero existe mucho más de lo que alcanzan a ver nuestros ojos. El ser humano no esta hecho para estar solo por ello se necesita alguien con quién poder compartir deseos, sueños, inquietudes y miedos. Todavía me queda un largo camino por recorrer, apenas conozco la esencia de lo que veo, y solo tengo clara una cosa: estoy dispuesta a vivirlo.

lunes, 2 de febrero de 2009

Amaia Montero - Te voy a decir una cosa



Gracias por todo, por aconsejarme siempre lo mejor, por escucharme y por estar ahí.