Con tantas prisas olvidamos muchas cosas, lo principal es que la vida es efimera, que todo ocurre y nada perdura, que la misma bocanada que damos al nacer es la que soltamos al morir, que todo lo que hacemos vale la pena y que muchas de esas cosas acaban en el olvido, que lo que dejamos sin hacer caera en saco roto y que no se ven las cosas acabadas sin nisiquiera empezar.
Recordemos que cada instante de la vida cuenta mas que ningun otro, que no habra uno exactamente igual en el recorrido, que tanto lo que haces como lo que no es eleccion tuya.
La vida nos da tantas oportunidades como seamos capaces de aprovechar, nos da momentos que llevamos tiempo esperando pero tambien otros inesperados que hacen del recorrido algo por lo que merece la pena seguir caminando.
Aqui estamos, tu o yo, da igual, el caso es que cada uno vivimos nuestras experiencias, no son mejores ni peores sino que todas constituyen las bases del aprendizaje cotinuo, tenemos sueños e ilusiones que nos empujan, un destino que nos llama o una esperanza que nos alienta, pero no olvidemos que todo eso es solo un complemento, que, por mucho que nos cueste a veces recordarlo, lo verdaderamente imprescindible en la vida es saber equilibrar el camino.
Importa lo que hacemos cada dia, lo que valoramos diariamente, lo que seamos capaces de agradecer a cada paso que damos, no importa cuanto tiempo tardemos, ni lo perdidos que podamos llegar a sentirnos en ocasiones.
Hay que sacar fuerzas de donde crean que no hay ya mas que desesperanza por ver que nada cambia, que solo hay odio por no entender lo que ves a tu alrededor, que la resignacion por no poder impedir que pasen todas esas cosas incomprensibles en el mundo no deje hueco para nada mas, hay que aferrarse a todo lo que un dia creiste que era posible y que tarde o temprano volvera serlo.
"la vida solo puede ser comprendida hacia atrás, pero únicamente puede ser vivida hacia delante"- Kierkegaard
jueves, 11 de septiembre de 2014
ultimo suspiro
jueves, 5 de junio de 2014
Este lugar
Antes había sido una mera espectadora que pasea vagamente la
mirada, que no se daba cuenta de las turbulencias que producías, que se perdía tus
burbujas de aire, pero ese fue justo el lugar donde me enamoré de ti, justo en
ese instante en el que emergías del gran manto azul que tanto me encanta, cuando
empecé a ver como el agua resbalaba por tu piel, como ibas surgiendo de la
nada, como aparecías ante mí sin esfuerzo, como hacías que el tiempo se
ralentizase tanto como para poder apreciar cada pequeña parte de ti, fue
entonces ese eterno momento en el que me miraste, con el cual llevaba soñando
toda una vida, con el que lo transparente se volvió opaco a mi lado, esa
primera vez que te vi, me quede prendada de tu tranquilidad al deslizarte en el
agua, de tu sencillez, me di cuenta de lo mucho que te había buscado sin darme
cuenta, de todo el tiempo que te había añorado sin saber que existías, alargue
la mano esperando poder sentirte un poco más cerca, soltaste una bocanada de
aire y te hundiste, te sumergiste, dejaste que te envolviese de nuevo este mar
que nos había traído el uno junto al otro, yo te miré, observé como te ibas, te
admiré hasta la última punta de la aleta que sumergías delante de mí y prometí no olvidarte jamás.
Me di cuenta de que fui algo egoísta, de que esperaba que te
quedases, de que te quería solo para mí, de que no quería que hicieras nada más
que estar a mi lado, me sentí egoísta por pensar que no quisieras a nadie más, que
no necesitases nada más, que yo te hacía feliz, me dejé guiar por lo que quise
transmitirte, por creer que conmigo ibas a estar mejor, que estando yo todo
sería diferente, que podías ver lo que sentía, ver que eras un ser único entre
mis brazos, que tu cuerpo brillaba más si estaba a tu lado, me engañé, fingí
que no me daba cuenta, que podía luchar contra quienes te hacían esclavo de tu
propia vida, que lograría acabar con aquello que te encerraba, que mirándome
verías la libertad que siempre quisiste, me sentí egoísta al creer que yo era suficiente
para ti.
A contracorriente
Hay quien me pregunta si no me canso de ir a contracorriente
respecto a la mayoría de la sociedad, yo les miro como si me estuviesen
preguntando la mayor de las absurdeces.
La sociedad actual en la que vivimos está inmersa en una
burbuja, una burbuja a veces tan opaca que no vemos ni lo que tenemos delante,
en la que perdemos la nitidez del día a día y nos vemos inmersos en idas y
venidas sin sentido, una burbuja que pase lo que pase no podrá ser rota ni
resquebrajada.
Lo que si puede es volverse un poco más nítida,
permitiéndote ir visualizando todo aquello que pretenden que obvies, somos
esclavos, esclavos de aquello que quieren que hagamos, de aquello que quieren
que comamos, de la forma en la que quieren que vivamos, de las tradiciones que
quieren que sigamos, pero principalmente somos esclavos de un papel llamado
dinero, estamos obligados a jugar al monopoly desde que nacemos hasta incluso
después de muertos, da igual si te gusta o no, si quieres o no, nos inculcan
que para conseguir algo solo hace falta trabajar y ganar dinero, cuando al
final lo consigues, te das cuenta de que la realidad es que ese mismo trabajo
te deja sin tiempo para hacerlo, vivimos soñando con que en el futuro podremos
cumplir sueños, con que al final tendrás la felicidad que deseas, con que
cuando consigas el suficiente dinero podrás ser libre, imaginaria libertad, con
que cada día te acerca un poco más a ese ansiado momento en el que dicen que
podrás ser feliz.
Empiezas a ver el egocentrismo que reina en la raza humana,
rivalizando siempre con la hipocresía, la visión primordial de que lo
individual prima sobre lo colectivo, te das cuenta de que la autodestrucción es
el pan de cada día, reventarse el hígado y atrofiarse los pulmones son cosas
tan normales como respirar, autoproducirse enfermedades es lo que acompaña al
pan de cada día, ser simples números de un algoritmo ya desfasado no importa
gran cosa mientras te dejen tranquilo, creer que somos el ombligo de la vida es
el trono de una silla que ya hace mucho que se tambalea sin control.
Me cuesta ver todo esto, darme cuenta de que pertenezco a la
misma especie, que soy una más de toda esa serie de infortunios. Lo que me
ayuda a no desfallecer es precisamente ir a contracorriente, es vivir haciendo y
comiendo lo que quiero, es disfrutar de cada día que abro los ojos, es
empaparme a cada paso de la belleza que me regala la madre tierra, es dar
gracias por cada cosa y cada persona con la que tengo el gusto de compartir
experiencias, lo que me da ánimos es hacer todo lo que este en mi mano por
poner un granito de arena a quien este en el proyecto de aprender viviendo o
por quitarlo para aliviar a quien lleve demasiada carga encima, es dejar a un
lado aquello que me atormenta y abrazar con fuerza aquello que me ilumina, es
pensar que cada día que me acuesto he disfrutado plenamente de quien soy, es
dormir con la conciencia tranquila de estar orgullosa por mí misma de todo lo
que voy logrando.
Y después de que leas esto, contéstate tu solo, porque yo no
voy a volver a responderte ni explicártelo.
sábado, 3 de mayo de 2014
Sigues
Hay momentos en que el olor lo impregna todo, en los que
el resto de sentidos dejan paso a que la nariz experimente, permitiendo que ese
olor siga ocupando cada recoveco, que se convierta en todo lo que deseas
retener para no perderte nada de lo que significa para ti esos instantes. Poder
recordarlos y que vuelvan a tu cabeza es relativamente fácil, pero cuando algo
se acompaña de ese olor característico puedes llegar a revivirlos en tu propio
cuerpo, puedes ser capaz de volver a estar justo en ese lugar y haciendo
aquello que deseas hacer en ese preciso instante.
Por un lado están los colores a los que acompaña, ahí
donde cierras poco a poco los ojos porque necesitas guardar cada uno de ellos a
fuego en tu memoria, y es que son muchos, muchos los colores que asociar, cada
uno da un significado, en cada uno de ellos guardo momentos imborrables, porque
no hay nada más que ver que sigues manteniendo los colores del arco iris. Por
otro están cada una de las delimitaciones que los separan, justo donde acaba
uno y empieza otro, en esa línea que cruza y recorre esa zona donde pierdes el sentido,
por esas que la curiosidad hace observar cerca, con detenimiento, queriendo
saber cuál es el lugar exacto donde cambias de uno a otro.
Pero sin duda es el olor, ese olor que dejan al pasar, al
vivirlos y revivirlos una y otra vez, ese que aparece repentinamente en tu
nariz, como si realmente no se hubiera ido, como si ya formase parte de ti. Y
es que sigues ahí, sigues en cada uno de los pasos que doy, como esa brisa que
me acompaña cada día.
miércoles, 16 de abril de 2014
Dónde, cuándo, cómo, quién y porqué
Esas cinco preguntas que según dicen pueden demostrar o ser la diferencia entre algo verídico y real de algo imaginario y pasajero. Pero no siempre todo lo que vives puede responder todas esas preguntas que se te agolpan en la cabeza, a veces hay situaciones que escapan a nuestro entendimiento, vivencias que sobrepasan lo conocido, momentos que superan todo aquello que has vivido, incluso aquello que te hubiesen podido contar. Son muchos los senderos que nos puede deparar el camino que recorremos a lo largo de nuestras vidas.
Puedo decir que fue justo donde tenia que ser, ahi donde se cruza el ultimo rayo de sol y una timida luna se distingue en el horizonte, donde la electricidad forma esos rayos que recorren kilometros en tan solo segundos, donde solo tu y el viento sabeis hacia que lugar le llevará.
Tambien que ocurrio en el momento en el que se unen menos y mas a la vez, pues es el menos esperado pero sin duda el mas necesitado, fue cuando el ultimo rastro de sol se refugia entre las nubes que dan comienzo al otoño, cuando el anochecer recorre tu piel y te pone los pelos de punta.
Asi que fue uno de esos momentos, como si ves salir el arcoiris despues de sentir las gotas incesantes de la tormenta, como la calma al sumergirte en el agua, como cada una de las veces que logras aquello por lo que te esfuerzas dia a dia.
Es entonces quien te saluda sin apartar la mirada, para quien no hay secretos, quien alumbra cada uno de los recovecos sin distincion, solo quien llega a tu alma con solo un suspiro, quien es capaz de abrazarte con solo pestañear.
Aun asi, no se decir porqué, quizá solo sea que todo es un acumulo de circunstancias por las que acabemos cayendo unos entre los otros, o puede que la vida nos depare aquello que soñamos, o tal vez sea porque con cada granito de arena que aportamos al final todo a de tomar forma y volver de aquella manera que te mereces.
Sea como fuere, cada dia respiro agradecida.
Puedo decir que fue justo donde tenia que ser, ahi donde se cruza el ultimo rayo de sol y una timida luna se distingue en el horizonte, donde la electricidad forma esos rayos que recorren kilometros en tan solo segundos, donde solo tu y el viento sabeis hacia que lugar le llevará.
Tambien que ocurrio en el momento en el que se unen menos y mas a la vez, pues es el menos esperado pero sin duda el mas necesitado, fue cuando el ultimo rastro de sol se refugia entre las nubes que dan comienzo al otoño, cuando el anochecer recorre tu piel y te pone los pelos de punta.
Asi que fue uno de esos momentos, como si ves salir el arcoiris despues de sentir las gotas incesantes de la tormenta, como la calma al sumergirte en el agua, como cada una de las veces que logras aquello por lo que te esfuerzas dia a dia.
Es entonces quien te saluda sin apartar la mirada, para quien no hay secretos, quien alumbra cada uno de los recovecos sin distincion, solo quien llega a tu alma con solo un suspiro, quien es capaz de abrazarte con solo pestañear.
Aun asi, no se decir porqué, quizá solo sea que todo es un acumulo de circunstancias por las que acabemos cayendo unos entre los otros, o puede que la vida nos depare aquello que soñamos, o tal vez sea porque con cada granito de arena que aportamos al final todo a de tomar forma y volver de aquella manera que te mereces.
Sea como fuere, cada dia respiro agradecida.
sábado, 29 de marzo de 2014
Bloqueo
Esa jodida palabra, la que se aferra tanto que duele, que desgarra
por dentro a su antojo y que impide tantas cosas…
Es capaz de llevarte al borde de la frustración una y otra
vez, comienza por instalarse en la cabeza, se acomoda a gusto mientras disfruta
de su obra, de cómo los pensamientos empiezan a aprisionarse sin descanso y te impide
expresarlos, los deja poco a poco acumularse sin pausa, viendo cómo te van
destrozando por dentro.
Pero es que justo cuando crees que ya no puede ir a más, ahí
está, lo ves dejar su semilla germinada en tu cabeza mientras se traslada a tu
pecho, se abre el hueco necesario entre el resto de sentimientos, se instala
como una planta trepadora, nada escapa a su abrazo, es entonces cuando la
frustración se acentúa y te embarga la desesperación, la angustia, ves como
todas esas sensaciones se apoderan poco a poco del resto de tu ser y sientes la
necesidad de llorar, de soltarlo todo, pero no, no te deja.
Y aquí estas, de nuevo, aun habiendo recorrido ya este
camino, aun sabiendo que no tiene sentido, que la vida nos da cada cosa por una
razón, vuelves a sentirte inútil y pequeñita, caes en su trampa y te olvidas de que querías hacer hoy.
Es jodido querer explotar y no poder…
Cierra los ojos
Lo hago una vez y te veo, te observo ahora, como si estuvieses justo delante de mí, como si no hubiese dejado de hacerlo ni un solo segundo, te veo diariamente, me quedo embobada mientras duermes, cuando te desperezas y remoloneas bajo las sábanas, te sigo cuando decides levantarte, te admiro mientras te vistes, te observo mientras andas por la casa, cuando te tumbas en el sofá, sonrío como una tonta cuando parece que vienes hacia mí y se me abren los ojos.
Lo hago otra vez y te oigo, te escucho ahora, como si todo este tiempo hubiese sido un pestañeo, quién sabe por qué, pero ahí estas, como melodía para mis oídos, te escucho en un susurro que me desarma una y otra vez, cada día, al despertar creo escucharte justo antes de abrir los ojos, al levantarme de la cama te oigo susurrarme que me quede, al salir del portal me parece oír como me dices justo en la oreja que te lleve conmigo, cuando paseo por la calle imagino que me nombras y apareces de la nada, es entonces cuando sonrío, sonrío tanto y a cada rato que creo que se me ha quedado ya la arruga en la cara, entonces se me abren los ojos.
Vuelvo a hacerlo y te toco, mis dedos se pasean a su antojo por tu cuerpo, como si no se hubieran separado jamás, te acaricio a cada momento, dejo que su memoria se renueve una vez más recorriendo tu silueta, te hago cosquillitas por donde nadie las ha hecho, recorro centímetro a centímetro cada zona mientras te voy acercando suavemente sin que te des cuenta hacia mí, justo antes de que se me abran los ojos.
Una vez más, solo una vez más, lo hago y respiro hondo, estas apenas a unos centímetros de mí y me embarga tu aroma, mi boca besa tu piel, recorriendo el camino que dejaron mis dedos, mis labios te besan despacio, como si cada día fuese la primera vez, recorro torpemente tu cuerpo mientras intento controlar mi respiración, bajo por tus brazos, me acerco a tu cuello, disfruto en tu pecho, me entretengo en tu barriga, te beso justo debajo del ombligo y agh se me abren los ojos.
Y es que cierro los ojos, aparecen tus labios y empiezo a temblar…
martes, 18 de marzo de 2014
Aquí estamos, tú, yo, la fría noche que se cierne sobre
nosotros, el sonido lejano de los coches y el cercano oleaje del mar a nuestros
pies, la cristalizada arena q nos envuelve, la débil brisa que me hace tiritar…
y entonces te das cuenta que todo lo demás sobra, que lo que nos hace disfrutar
es el inicio, ese tu y yo, porque, qué es un paisaje sin ese recuerdo que ronda
por tu cabeza, sin esa idea que te hizo visitarlo o sin ese acompañante que pestañea
a tu lado.
Como esas historias contadas al aire, soltadas a bocanadas
intermitentes, de forma rápida y brusca, como si todo fuese a durar esa milésima
de segundo en la que se forman las palabras en tu cabeza antes de salir
disparadas, pudiendo ser plasmadas en papel, hechas siluetas en la arena o
incluso acariciadas en la piel, pero que adquieren sentido si alguien las
escucha, las recoge, si alguien disfruta de ellas con una sonrisa, con una
mirada que evoca el teletransporte allá a donde le lleva su propia imaginación,
mientras te muerdes suavemente el labio.
O, tal vez, simplemente el silencio, ese que te encoje por
dentro hasta hacerte insignificante, el que te hace sonreír cada día y buscar a
tientas en la cama, porque todo ese silencio queda reducido a cenizas si es
mientras paseas de la mano, le observas sin que se dé cuenta, recorres cada
centímetro o mientras sellas sus labios.
Puede que incluso esa lágrima, aquella que brota sin querer,
que aparece de repente como si llevase ahí siglos guardada, esperando el
momento y el lugar más inesperado, esa gotita que cambia cuando el sentimiento
que conlleva es alegría por volver, satisfacción por no haber perdido la
esperanza, confianza por haber sido capaz o seguridad de que al fin pudiste
llegar a ese punto en el que ya no hay vuelta atrás.
viernes, 21 de febrero de 2014
La barandilla
Paseando, así volví a aparecer en tu camino, andando a tu
lado, como cada día, caminando sin pensar a donde, aunque sabiendo ambos dónde
vamos a acabar.
Te observo mientras tus piernas nos llevan allá donde desean
ir, dibujo círculos alrededor de tu cabeza para ver si así consigo despertarte
de la ensoñación, tú sigues andando, con la cabeza baja, parece que tienes
demasiados pensamientos abstrayéndote.
Llegamos a ese lugar, ese rincón en el que a lo lejos queda
el mar, seguido de la arena y luego esa barandilla, este tope que te hace
decidir entre quedarte parado observando o cruzar y disfrutar de ese lugar que
te aguarda.
Como cada vez, yo doy el primer paso y me subo, me
siento y pongo mis manos sobre ella, normalmente tú también lo haces porque te
dejas guiar por mí, pero no hoy, te miro y te veo apoyándote en ella con los
pies en el suelo y la vista fija en el horizonte, mientras te agarras
fuertemente con las manos, como si quisieras frenarte o pretendieras no volver
a soltarla, como si su soporte te diese algún tipo de desahogo.
No te das cuenta, pero lo estas volviendo a hacer, vuelves a
escabullirte y hacer como si no estuviera, aun estando en esta barandilla,
nuestra barandilla, en la que hemos vivido tantos momentos, aquí fue donde
empezaste a sonreír, donde dejaste de pensar para simplemente hacer lo que te
apetecía, donde saltaste la barrera de la tensión y comenzaste a disfrutar,
donde olvidaste tus preocupaciones y te divertiste tanto como en la infancia,
donde recorriste la arena hasta no poder más y te dejaste caer para que te
calentara, en definitiva, fue en esta barandilla donde dejaste que guiase tus
pasos.
Te sonrío y acerco mi mano a la tuya pero sin llegar a
tocarte, solo para que veas la fuerza de nuestra unión porque aun sin tocarnos estoy
segura de que puedes sentir esa electricidad tanto como yo, y paso a contarte la
historia de aquella primera vez, esa que tanto me encanta repetir y que un día
me dijiste que no te cansabas de oír.
Aquella primera vez en la que decidiste cogerme de la mano,
en la que me dejaste mostrarte que otro camino es posible, en la que dejaste
que te quitase la venda y pudieses ver todo aquello que te impedías ver, en la
que descubriste lo agradable que te resultaba sonreír sin más, en la que
reuniste las fuerzas necesarias como para decirme que esto no tendría final.
miércoles, 29 de enero de 2014
En la vida hay de todo, hay cosas que te ayudan y otras que
te lo ponen difícil, cosas que te allanan el camino y otras que te lo llenan de
piedras, cosas que te hacen sonreír y otras que te hacen contener las lágrimas,
cosas que te suavizan las caídas y otras que te dejan caer sin más.
Hay cosas que te anulan, que te bloquean, que poco a poco te
van pudriendo por dentro, que se apoderan de tu luz, que te roban todo aquello
que eres, que te hacen doblegarte, que te colapsan, que dejan tu mirada vacía, que
te hierven la sangre, que te quitan la esperanza y la ilusión.
Hay cosas que te liberan, que te hacen sonreír, que te
llenan de luz y energía, que te inspiran, que no dejan de aportarte sueños, que
te transportan allá donde deseas estar, que iluminan tu mirada, que agrandan tu
corazón, que te impulsan, que te hacen sentir arropada, que te sostienen, que
te dan alas.
Puedes estar abandonado con la mente perdida o sentirte
perdidamente enamorado, puedes quejarte continuamente o buscar soluciones,
puedes pensar en lo que no tienes o dar las gracias por lo que disfrutas,
puedes aislarte del mundo o pedir a gritos ayuda, puedes guiarte por pensamientos
absurdos y fugaces de tu cabeza o dejar que las genialidades que la vida hace
cruzar en tu camino te encaucen, puedes escribir sin sentido o vivir
intensamente cada palabra.
Hay cosas que te muestran lo que eres, pero recuerda, lo que
realmente te define es lo que quieres ser, eres tu quien escribe su propia
historia.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)







